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Textos de Artista

Barbara Carniglia – Poética de lo incierto

 

Las certezas en la vida son tan pocas que, en el entendimiento de la cuasi insoportable realidad que demuestra que la incertidumbre domina el terreno, el hombre ensaya respuestas a problemas y preguntas que abarcan todo el espectro de lo desconocido. Y aún las más creativas y convincentes, pueden fallar. Ni hablar de la percepción: ya el genio maligno del cual hablaba Descartes en el siglo XVII en sus Meditaciones, nos hace dudar de la veracidad de lo que nos transmiten nuestros sentidos.

 

Color, forma, movimiento, abstracción, geometría, son ejes en este nuevo grupo de obras de la artista plástica Bárbara Carniglia. En su variada cantidad, todas ellas proponen una suerte de diálogo planimétrico entre figura y fondo, paletas acotadas de colores plenos, compactos, saturados y  brillantes que inhabilitan los claroscuros o la mirada centrífuga por fuera de los márgenes. Las contundentes figuras “geométricas” atraen la atención a la tela y le permiten al espectador hacer pie en un espacio que le resulta familiar cuando cree reconocer formaciones romboidales, circulares, triángulos y líneas rectas perfectas. Sin embargo todo es aparente; nada es lo que parece. También las convenciones culturales y el tiempo, modifican y educan la mirada, sumado a un complejo mecanismo psicológico que condiciona la manera en que aprehendemos aquello que vemos, lo sintetizamos y ajustamos a formatos reconocibles. Si no fuese así, sería muy difícil movernos: necesitamos restablecer equilibrios, nombrar aquello que, de otra forma, no podríamos pensar.

 

Bárbara explora con sus obras un espacio que le pide al observador, unos segundos extras de detenimiento para poner a prueba lo que está viendo o cree ver. Los triángulos no construyen ángulos, las rectas generan vías que quedan truncas perdiéndose en medio de la tela sin llevar a ningún destino, las circunsferencias -salvo casos excepcionales- no están constituidas de manera sólida sino que, distintos trazos, permiten encontrar dentro de ellas, nuevas formaciones. Algo que sí es pregnante a la vista es la preponderancia de la figura circular que, en todos los casos, organiza las composiciones. Pero también es evidente que cada trabajo opera con una lógica propia de asociaciones entre figuras inorgánicas que se entrelazan revelando un mundo de geometrías alteradas pero geometrías al fin. Está en la observancia detenida, en esos segundos extras destinados a mirar, el descubrimiento de la falta, la manifestación de la incompletud, de la incerteza reinante. Esos segundos lo son todo: frente a lo que “cerramos” y asignamos etiquetas, los trazos se detienen y señalan que es la mente la que intenta entenderlo todo para soportar la infinita levedad del ser, parafraseando a Kundera.

 

La economía de recursos es la aliada perfecta, en esta suerte de poética de lo incierto, para decir mucho con poco. Para darle lugar a que sean los materiales plásticos los que construyan figuras imposibles que empatizan con su vecina compañera buscando, en esa sociedad de fuerzas, sostenerse, complementarse, ayudarse a resistir en un delicado balance pictórico de contrastes y ambigüedades.

 

Lic. María Carolina Baulo, Abril 2023

Barbara Carniglia – La Forma del Agua

 

 

Habiendo transitado por el diseño de indumentaria, la pintura mural y la ilustración, la obra de Bárbara Carniglia se concentra, ante todo, en el abordaje de la pintura. Colores que se superponen generando capas de transparencias sutiles, colores suaves, pasteles, armónicos, fluidos. Acuarela, tinta, gouache, lápiz, grafito, acrílico, óleo, grabado láser sobre textil y pigmentos puros, se combinan con la fuerza de la línea negra que intenta estructurar lo informe. Sus obras constituyen piezas donde las formas gravitan, flotan, se relajan en los soportes, danzan un ritmo propio que buscan, según la artista, “estimular los sentidos y la reflexión a partir de distintos recursos plásticos”. Imágenes abstractas, abiertas, insinuadas, intuidas pero nunca definidas en su totalidad, donde la figuración es aludida pero es el espectador quien termina dándoles un cierre, aunque parcial.

 

Apoyándose en el color, la forma, el movimiento, el juego de contrastes y ambigüedades, la artista pinta el mundo orgánico de la naturaleza, con especial énfasis en la observancia del agua y los paisajes marinos de cuasi imposible acceso a la mirada directa, habitados por seres desconocidos que navegan territorios de magnitudes inconmensurables de contenidos inciertos. Centrada en esta temática que gobierna varias de sus series tales como Paisaje Subacuático o Sueña sin Límites, Bárbara se adentra en esos espacios imaginarios y plantea juegos estéticos de luces y ecos de reflejos que se valen del carácter acuoso de la acuarela utilizada como el mejor aliado para establecer, en el capa sobre capa, la profundidad necesaria y las transparencias. También es característico de estas series -y los trabajos que gravitan en torno a la misma temática donde también se sostiene una coherencia en la elección de la técnica, la paleta y la estructura general que plantea la organización interna de las obras- la persistencia de la abstracción y la ausencia de lecturas unidireccionales o señaladas. Sin embargo, en algunos trabajos se compensa esta apertura interpretativa con una fuerte presencia de simbolismos asociados tales como el uso de los colores donde  la artista voluntariamente acerca al espectador a una relación  establecida de manera intencionada en clave lúdica, aludiendo a códigos reconocibles: si hay amarillo hay sol, si hay azul hay agua, por ejemplo. Entonces se establece un diálogo donde por un lado las formas no se resuelven en un todo reconocible sino que llevan al espectador a transitar caminos donde cada uno “traduce” gracias al cristal con que mire, acorde a su absoluta subjetividad más allá de cualquier pincelada evocativa que pudiera esconder la artista detrás de cada pieza, pero por otro lado ella deja algunas migas de pan en el camino para quien quiera orientar sus lecturas personales en línea con aquellas pensadas por la artista. Pero esto no es excluyente y será elección de cada uno ver lo que quiera ver. 

 

Parte de esa naturaleza y organicidad, eje en la obra de Bárbara, es la humanidad per se y los misterios de su interacción con el otro, los cuales también cobran protagonismo en sus trabajo, especialmente aquellos desarrollados a partir del 2020 donde el mundo todo se sumerge en uno de los escenarios más extraordinarios jamás pensados, obligando a la humanidad al unísono a reinventarse frente a la pandemia del Covid-19. Como tantos artistas, la obra de Bárbara se orienta a una mirada introspectiva y reflexiva. Es inevitable que, en semejante contexto, surja la necesidad de acercarse a ciertas respuestas ante lo desconocido y es éste el punto de partida de un trabajo que intenta conectar con la fuente originaria, con las esencias. Un grupo de obras donde la artista pretende dar con cierto grado de entendimiento de esos cambios por los cuales todos atravesamos de forma tal de poder “digerirlos” y encontrar algún grado de sentido. En estos trabajos las formas se descomponen. Especial atención aparece puesta en los conceptos que encierran palabras tales como unidad, globalización y conectividad porque en ellas la artista encuentra el lazo que repone, restituye, acerca de manera virtual, los vínculos físicos perdidos. Figuras repetidas de manera sistemática, la confusión sinuosa de la línea y los colores que aluden a elementos imprescindibles para la vida -el agua, la luz y el aire entre otros- así como otros que representan la presencia humana, el fluir vital, la sangre que nos da oxigeno. Frente a la incertidumbre, reconectar con la fuente originaria, “barajar y dar de nuevo”, parece ser una buena opción; de eso se trata la serie Un Mundo de Abundancia. 

 

Dejo para el cierre la obra más reciente de Barbara Carniglia porque es allí donde aparecen pequeñas diferencias que denotan una incipiente vuelta de tuerca creativa. En  Las Caras de la Luna hay una búsqueda por hacer honor a ese cuerpo celeste que con su sola presencia altera y afecta a todo aquello que habita nuestro planeta, incluidos los humores, sentires, emociones inconscientes de los seres humanos. Con una paleta sintetizada, monocromática y apelando a formas geométricas básicas, la artista pone en diálogo una vez más, aquello del orden de lo indecible con cierta organización propuesta en la pregnancia de las formas reconocibles, aportando coherencia al caos de las pasiones que desbordan la capacidad de entendimiento racional. Una convivencia compleja donde se busca un orden para contener lo incontenible. Un trabajo que vislumbra una mirada volcada cada vez más hacia el interior desde donde hacer pie y acercarse a los abismos de un Universo que no deja de sorprendernos. 

 

Lic. María Carolina Baulo, Abril 2021

Bárbara Carniglia – Poetics of the uncertain

 

The certainties in life are so few that, in the understanding of the almost unbearable reality that shows that uncertainty dominates the terrain, man rehearses answers to problems and questions that cover the entire spectrum of the unknown. And even the most creative and convincing can fail. Not to mention perception:  the evil genius that Descartes talked about in the 17th century in his Meditations, makes us doubt the veracity of what our senses transmit to us.

 

Color, shape, movement, abstraction, geometry, are the keys in this new group of works by the plastic artist Bárbara Carniglia. In their varied quantity, all of them propose a kind of planimetric dialogue between figure and background, delimited palettes of full, compact, saturated and bright colors that disable chiaroscuro or the centrifugal gaze outside the margins. The overwhelming “geometric” figures draw attention to the canvas and allow the viewer to step into a space that is familiar to them when they think they recognize rhomboids, circles, triangles and perfect straight lines. However everything is apparent; nothing is what it seems. Cultural conventions and time also modify and educate the gaze, added to a complex psychological mechanism that conditions the way in which we apprehend what we see, synthesize it and adjust it to recognizable formats. If this were not the case, it would be very difficult to move: we need to restore balance, name what we, otherwise, would not be able to think about.

 

With her works, Bárbara explores a space that requests the observer to spend a few extra seconds to test what he is seeing or thinks he is seeing. The triangles do not build angles, the lines generate paths that are truncated, getting lost in the middle of the canvas without leading to any destination, the circumferences -except in rare cases- are not solidly constituted but, different strokes, allow to find within them, new formations. Something that is pregnant to the eye is the preponderance of the circular figure that, in all cases, organizes the compositions. But it is also evident that each work operates with its own logic of associations between inorganic figures that intertwine revealing a world of altered geometries but geometries nonetheless. It is in the detained observance, in those extra seconds spent watching, the discovery of the lack, the manifestation of the incompleteness, of the prevailing uncertainty. Those seconds are everything: in front of what we “close” and assign labels, the strokes stop and indicate that it is the mind that tries to understand everything to support the infinite lightness of being, paraphrasing Kundera.

 

The economy of resources is the perfect ally, in this sort of poetics of the uncertain, to say a lot with little. To make room for the plastic materials to be the ones that build impossible figures that empathize with their neighboring partner seeking, in that society of forces, to sustain, complement, help each other resist in a delicate pictorial balance of contrasts and ambiguities.

 

Lic. María Carolina Baulo, April 2023

Barbara Carniglia – The Shape of Water

 

Having traveled through clothing design, mural painting and illustration, Bárbara Carniglia's work focuses, above all, on the approach to painting. Colors that are superimposed generating layers of subtle transparencies, soft colors, pastels, harmonic, fluid. Watercolor, ink, gouache, pencil, graphite, acrylic, oil, laser engraving on textiles and pure pigments, combine with the power of the black line that intends to structure the shapeless. Her works constitute pieces where the forms gravitate, float, relax on the supports and dance to their own rhythm that seeks, according to the artist, “to stimulate the senses and reflection from different plastic resources”. Abstract, open, insinuated, intuited images but never fully defined where the figuration is alluded to but it is the viewer who ends up giving them a closure, albeit partial.

 

Relying on color, form, movement, the game of contrasts and ambiguities, the artist paints the organic world of nature, with special emphasis on the observance of water and seascapes of almost impossible access to direct gaze, inhabited by unknown beings who navigate territories of immeasurable magnitudes of uncertain content. Focused on this theme that governs several of her series such as Paisaje Subacuático (Underwater Landscape) or Sueña Sin Límites (Dream without Limits), Bárbara delves into these imaginary spaces and proposes aesthetic games of light and echoes of reflections that make use of the watery character of the watercolor used as the best ally to establish, in layer on layer, the necessary depth and transparencies. Also characteristic of these series - and the works that gravitate around the same theme where there is also coherence in the choice of technique, the palette and the general structure proposed by the internal organization of the works – is the persistence of the abstraction and the absence of unidirectional or pointed readings. However, in some works this interpretive openness is compensated with a strong presence of associated symbolisms such as the use of colors where the artist voluntarily brings the viewer closer to a relationship intentionally established in a playful key, alluding to recognizable codes: if there is yellow there is sun, if there is blue there is water, for example. Then a dialogue is established where, on one hand, the forms are not resolved into a recognizable whole, but instead lead the viewer to travel paths where each one "translates" thanks to the glass with which they look, according to their absolute subjectivity beyond any evocative brushstroke that the artist could hide behind each piece, but on the other hand she leaves some breadcrumbs along the way for those who want to guide their personal readings in line with those thought by the artist. But this is not exclusive and it will be up to each one to see what he wants to see. 

 

Part of that nature and organicity, the axis of Bárbara's work, is humanity per se and the mysteries of its interaction with the other, which also becomes protagonist in her work, especially those developed from 2020 onwards where the world all submerges into one of the most extraordinary scenarios ever thought of, forcing humanity in unison to reinvent itself in the face of the Covid-19 pandemic. Like so many artists, Bárbara's work is oriented towards an introspective and reflective gaze. It is inevitable that, in such a context, the need to approach certain responses to the unknown arises and this is the starting point of a work that tries to connect with the original source, with the essences. A group of works where the artist tries to find a certain degree of understanding of those changes that we all go through, in such a way that we can “digest” them and find some degree of meaning. In these works the forms decompose. Special attention is placed on the concepts that include words such as unity, globalization and connectivity because in them the artist finds the bond that replenish, restores, and brings together the lost physical bonds in a virtual way. Figures repeated in a systematic way, the sinuous confusion of the line and the colors that allude to essential elements for life -water, light and air among others- as well as others that represent the human presence, the vital flow, the blood that gives us oxygen. Faced with uncertainty, reconnecting with the original source, "shuffling and giving again", seems to be a good option; that's what the Un Mundo de Abundancia (a World of Abundance) series is all about. 

 

I leave the most recent work by Barbara Carniglia for the closing because that is where small differences appear that denote an incipient creative twist w. In Las Caras de la Luna (The Faces of the Moon) there is a search to honor that celestial body that with its mere presence alters and affects everything that inhabits our planet, including the humors, feelings, and unconscious emotions of human beings. With a synthesized, monochromatic palette and appealing to basic geometric shapes, the artist puts into dialogue once again that of the order of the unspeakable with a certain organization proposed in the pregnancies of recognizable shapes, contributing coherence to the chaos of passions that overflow the capacity for rational understanding. A complex coexistence where an order is sought to contain the irrepressible. A work that envisions a gaze turned more and more inwards from where to stand and approach the abysses of a Universe that never ceases to amaze us. 

 

Lic. María Carolina Baulo, April 2021

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